Buscando el sentido de mi vida por: Heriberto Paz

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¿Cuál es el sentido de la vida?

Tanta prisa tenemos por hacer, escribir y dejar oír nuestra voz en el silencio de la eternidad, que olvidamos lo único realmente importante: vivir.

 

Quizás tú sientes que el dinero, el poder, o encontrar a tu pareja puede ser el sentido de tu vida. O quizás buscas el sentido de tu vida en las opiniones y en la búsqueda de aprobación de tus amigos, tus padres, etc., pero siempre acabas sintiéndote igual: con una sensación interior de desesperanza y vacío. Pero lo más interesante, es que el sentido de tu vida lo sientes, por primera vez, cuando sufres un gran estremecimiento emocional o está en peligro tu vida. Es, en esos momentos, cuando todo aparece tan claro como si, después de una tarde con neblina, esta se disipara y apareciera el sol, reluciente, ante tus sorprendidos ojos.

¿Has hecho alguna vez el experimento de visualizarte en tu propio funeral? ¿De imaginarte el recuerdo que deseas dejar en tus amigos y tu familia?

Si no lo has hecho… imagínate por un instante, que hay una tumba, que estás asistiendo a un funeral… y que abres la tapa, para ver a la persona que está dentro… ¡y para tu sorpresa… ¡eres tú mismo!

Es tu propio funeral.

¿Por qué deseas que te recuerden las personas que están asistiendo a tu funeral?… piensa por un instante…

Ahora, ¿Qué te hubiera gustado haber logrado? ¿Haber experimentado?… piensa por unos momentos…

Para mí, resultó curioso que en lo que yo imaginé más en este ejercicio, es en el amor… en los detalles aparentemente “tontos” de la vida: en mis hijos, pícaros y encantadores… en los hermosos momentos que pasé con mis parejas… y en los instantes en que serví a alguien y lo ayudé… me resultó asombroso darme cuenta que no me pasó por ningún instante el concepto monetario… ni pensé en carros, casas, propiedades… nada de eso.

 

¿Te pasaron cosas parecidas a ti cuando hiciste el ejercicio?

La vida consiste no en tener buenas cartas, sino en jugar bien las que uno tiene.

Recuerdo un libro con una una cita que dice más o menos así: “He visto que no hay nada mejor para el hombre terrestre que se regocije por el duro fruto de su trabajo, es el don de Dios”.

¿Qué es lo que te regocija a ti? Pueden ser pequeñas cosas, desde caminar en un atardecer de lluvia, en un bosque, escuchando el suave trino de los pájaros y peculiar sonido de los grillos al anochecer.

Llenarse los pulmones hondamente con el frescor y el aroma a árbol mojado y hierba…

En lo personal, pocas cosas me dan tanto deleite como despertarme temprano, caminar, y oler el delicioso aroma a fresco… escuchar aún los cantos de los pájaros, y las calles todavía pacíficas y tranquilas, antes del duro y nervioso ajetreo diario.

Y contemplar la luna en la noche, en la calle, ya casi sin gente.

Quizás disfrutar de la compañía de una amiga o amigo, llenarme de su sonrisa y del brillo de su mirada… de tener entre mis brazos a mis hijos… ¡en fin!

 

Admiro de los niños su alegría eterna, de la felicidad que les trae que les obsequie una simple goma de mascar, que los cargue… admiro la seguridad en sí mismos, instintiva y natural que tienen.

Su terquedad para conseguir lo que quieren, a pesar de los intentos manipuladores de los adultos para dominarlos con un “ya no te voy a querer”, “eres malo”, “mira cómo te ve la gente”, “pareces niña”, “si te comportas te compro esto” … me pregunto cuántos de nosotros nos quedamos inconscientemente con esas manipulaciones desde niños.

 

Los niños no entienden el concepto del rencor. Puedes insultarlos y pelear con ellos, pero al rato están como si nada. Y no fingen.

Es que así es la naturaleza de un niño.

Y tienen una capacidad inagotable para jugar y hacer cosas… ¡y ser felices!

 Reflexioné, que toda mi lucha interior… ¡está enfocada a volver a ser niño!

¡Tener la alegría y espontaneidad de un niño!

¡Aprender a perdonar y olvidar como un niño!

¡Tener la terquedad para conseguir lo que quiero, como un niño!

Y por fin entendí aquella frase de Picasso: “A los 10 años ya pintaba como uno de los grandes del Renacimiento… ¡pero tarde otros 50 para volver a pintar como un niño!”.

 

Entonces, ¿Cuál es el sentido de la vida? Para mí, es vivir permanentemente en el presente, disfrutando de todo, obedeciendo a los impulsos de mi corazón… y haciendo lo que me hace más feliz, en cada momento.

Ya sea en mi trabajo, en el amor… ¡todo lo que esté haciendo en todo momento y a cualquier hora! Así sea mientras viajo en metro.

 

¿Sabes? Quizás hoy yo debería estar muerto. Si.

Hace unos días caminaba cerca de mi casa, distraído, pensando en un proyecto que desarrollo desde hace muchos años –mi golosina favorita- cuando caminé como un autómata hacia el otro lado de la calle…

Sin fijarme en que la luz del semáforo estaba en siga, y un auto corría a toda velocidad, para poder evitar la luz roja del semáforo…

Como en sueños, recuerdo la voz de un hombre que se encontraba en la esquina con su pareja, diciéndome…

¡Cuidado!

Esa voz me despertó abruptamente de mis divagaciones, me detuve, y cuando reaccioné, me encontraba a mitad de la calle, justo en el momento en que el auto pasó a milímetros adelante de mí… no se detuvo. Solo escuché el zoooom y vi apenas una imagen difusa del coche de lo rápido que pasaba, al más puro estilo de la película “Matrix” ¡en serio!

Si yo hubiera seguido caminando, seguramente me hubiera alcanzado… y a la velocidad que iba, seguramente estaría, o muerto, o paralítico, o en estado de coma, o todo en vendas al estilo “momia de Guanajuato”. Ya después de la experiencia me pregunté ¿Cuántas cosas inconclusas hubiera dejado de mi vida sin hacer? ¿A cuántas personas que quiero y amo nunca se los expresé? ¿Cuántas personas que me aman, o amaron nunca me lo dijeron y yo jamás lo sabría?

 

La verdad, yo me considero muerto, estoy viviendo extra… fue providencial que la voz de ese hombre me despertara de mi “sueño”.

 

Me salvó la vida.

 

Y como estoy viviendo tiempo “extra”, aún tengo menos miedo a intentar cosas que antes.

 

Y más disposición para amar y ser feliz. Tengo muchos sueños por cumplir y espero que tú también los tengas.

 

La vida es un constante proceso, una continua transformación en el tiempo, un nacer, morir y renacer, pero en ocasiones pareciera que vivir fuera lo más raro de este mundo, pues la mayor parte de los hombres no hacemos otra cosa que existir. Quien crea que su propia vida y la de sus semejantes está privada de significado no es sólo infeliz, sino que apenas es capaz de vivir.

 

HPL

RALLH

 

Heriberto Paz

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Dándole sentido a nuestra vida por Heriberto Paz

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El sentido de las cosas no está en las cosas mismas, sino en nuestra actitud hacia ellas.

 

Encontrarle sentido (nuestro sentido) a la vida es una aventura fascinante. Significa creer realmente que nos hemos manifestado y continuamos haciéndolo por un propósito elevado, un propósito que solo nosotros podemos vislumbrar y lograr.

 

Una vez comprendido esto, dedicarnos a encontrar ese propósito es la elección natural. El camino podría tener altos y bajos, tal vez tengamos que admitir que la causa de nuestra situación actual es haber elegido un substituto barato (algún falso sentido) y haberlo colocado como nuestra principal meta, o deshacer un camino andado para retomar el propio, pero al final las recompensas superan con creces toda la dedicación invertida.

 

Independientemente del punto de partida, la creación de un plan de vida es esencial. Cada uno de nosotros necesita encontrarle sentido a su vida, saber por qué estamos aquí. Una vez establecido este plan, nuestras actividades y proyectos emergen de y son coherentes con él. De esta manera nuestras acciones adquieren sentido y tomamos consciencia de la capacidad que tenemos y seremos capases de crear nuestra realidad a voluntad.

 

Al reconocer todo esto tomamos consciencia de que el sentido de la vida tiene que ver con asumir la responsabilidad de nuestra vida y lo que ocurre en ella, con convertirnos en creadores de nuestra vida en lugar de ser simples observadores pasivos, y que nos encontramos aquí para un propósito único, que solo nosotros podemos realizar.

 

Podemos entonces dirigir nuestra vida para manifestar ese propósito en la realidad diaria que vivimos. Y pensar que algo tan grande podría manifestarse a partir de dos sencillas preguntas: ¿De qué se trata la vida?, y ¿Qué vine a hacer aquí?

 

El hombre que ha empezado a vivir seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera.

 

Heriberto Paz

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La vida es el camino que recorremos, no la meta que buscamos alcanzar: Por Heriberto Paz

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En tu vida puedes hacer de todo un problema, o de todo una solución, según qué camino elijas, tendrás tu vida llena de problemas, o llena de soluciones.

 

 

Muchas veces nos esforzamos por poner metas y alcanzarlas, sin entender que la vida adolece de valor así, la vida es cada momento que vivimos, cada experiencia.

Una de las más interesantes aventuras que se nos presentan en la vida es encontrarle sentido. Sí, es correcto, la Vida tiene sentido, pero nos corresponde a cada uno encontrarle el sentido individual que nos permitirá aprovechar al máximo nuestra travesía por este mundo.

 

Se trata de encontrar las respuestas particulares a las preguntas ¿De qué se trata la vida?, y ¿Qué vine a hacer aquí? Se trata de respuestas particulares porque necesitamos respuestas que nos sirvan a nosotros, a cada uno le corresponderá una respuesta sujeta ciertamente a sus muy particulares características, la respuesta de uno pocas veces le calzara a otro.

 

Es decir, a cada ser humano le toca encontrar sus propias respuestas, a cada cual le toca descubrir su propia verdad. Lo que es útil para uno puede no tener sentido para otro, y lo que es significativo para este último puede carecer de valor para el primero.

 

Tal vez al plantearnos estas preguntas por primera vez podrían parecernos como algo fuera de nuestro alcance, y reservado exclusivamente para los grandes filósofos. Pero, los más grandes filósofos comprendieron que esta es una tarea individual, lo cual se encuentra demostrado en la ancestral frase “Conócete a ti mismo”; con la cual lejos de pretender tener las respuestas para toda la humanidad, incentivaban a cada individuo a encontrar su verdad.

 

Aunque el hecho de encontrarle sentido a la vida no nos es enseñado en la escuela, es de gran importancia para lograr una vida satisfactoria en todos los sentidos. Pues al vivir una vida sin verdadero sentido, cualquier cosa que se hace carece de significado y no se obtiene ninguna satisfacción real.

 

Lo anterior potencialmente podría hacernos sentir vacíos y darnos la sensación de estar solos. Esto a su vez podría colocarnos en una situación de “estar buscando algo y no saber qué es”. “Veamos”

 

Carencia de Sentido

 

La creencia sobre “evitar el dolor y conseguir el placer” está muy difundida en la actualidad como el supuesto principal motivador de la actividad humana.

 

Esto se entiende si comprendemos que vivimos en un mundo en el cual la población aumenta continuamente, y competir por trabajo, pareja, riqueza y estatus social se considera la norma.

 

De aceptar lo anterior, en vez de desarrollar nuestros talentos a los niveles asombrosos de los cuales somos capaces, preferiríamos estar comparándonos continuamente a otros. Y de hacerlo, difícilmente emprenderíamos las tareas que nos brindarían satisfacción en la vida.

 

Es un hecho que un porcentaje de las personas que habitan este planeta no saben por qué están vivas, y ni siquiera piensan en ello. Aun así, una vida sin sentido se hace poco llevadera al pasar el tiempo.

 

Es por eso que muchas personas se encuentran en situaciones no deseadas después de retirarse, que los desempleados se sienten deprimidos, y aun los ricos y famosos se sienten infelices.

 

La Trampa

 

Encontrarle sentido a la vida es de vital importancia, pues de otra manera podríamos ser presa fácil de los falsos sentidos. De no ocuparnos en encontrar el sentido de nuestra propia vida, podríamos sentir un vacío en nuestro interior.

 

En ese caso existiríamos, pero no sabríamos por qué, o para qué. Y esto es algo que nos toca resolver por nuestros propios medios, pues nadie puede decirnos cuál es el propósito de nuestra existencia humana, mucho menos como realizar el máximo de nuestro potencial. Para eso tenemos primero que conocernos.

 

Recordemos que un vacío siempre es llenado, el Universo no permite carencias, y muy profundamente nosotros tampoco creemos en ellas. En ausencia de un verdadero sentido y propósito en la vida, encontraremos alguna otra cosa con que llenar ese supuesto “vacío”, y al hacerlo le estaremos dando la espalda (aunque solo momentáneamente) a nuestro impulso interior, que nos motiva a buscar dentro de nosotros mismos las respuestas.

 

Por el contrario, elegimos algún falso sentido y lo expandimos hasta creer que llenamos nuestra vida. De esta manera elegimos creer que no necesitamos ocuparnos de encontrarle sentido a nuestra existencia. Eso nos hace sentir más cómodos, al menos por un rato.

 

Pero, ¿Cuáles son estos falsos sentidos que mencionamos? En realidad pueden ser tantos y tan variados como personas existen en este planeta. Veamos.

 

Una persona podría elegir crear sentido en su vida por medio de la obtención de riquezas, y comenzar así una carrera que le brinde poca satisfacción, con la cual no se identifica internamente, y que termina haciéndole desear estar en otro lugar haciendo algo diferente.

 

Otra persona podría intentar llenar “el vacío” por medio de las relaciones y sus consecuentes obligaciones y responsabilidades. Puesto que esta persona inicia estas relacionas buscando fuera de sí misma las respuestas que lleva dentro, las mismas se ocupan de señalarse de diferentes maneras, principalmente por medio de una creciente incomodidad e insatisfacción, que ese no es el camino a seguir.

 

Aunque las relaciones pudieran ser frustrantes, esta persona podría iniciar un círculo de salir de una para entrar en otra, solo porque cree que representan su sentido y propósito.

 

De hecho, prácticamente cualquier proyecto que iniciemos en la vida podría tener el potencial de generar falso sentido, a menos que encaremos primero lo concerniente a nuestra existencia fundamental.

 

Por ejemplo, en casos como: ese proyecto en el cual trabajó tanto no dio frutos, esa relación en la cual creyó tanto no resultó a pesar de sus mayores esfuerzos, esa inversión importante que hizo le dejó sin ganancias ni capital.

 

Cada una de estas situaciones, y muchas otras en la vida, podrían hacerle preguntarse en que consiste la vida. En realidad es de poca utilidad preguntarse ¿Por qué no dieron frutos estos proyectos?, lo que si sería significativo es preguntarse ¿Por qué se involucró en ellos en primer lugar?, y ¿Qué esperaba lograr al hacerlo?

 

Es sólo cuando todas las actividades que realizamos encajan en nuestro plan de vida que podemos obrar coherentemente, y crear un sentido amplio que nos permita manifestar lo que realmente somos.

 

En caso de no tener un plan de vida, nuestras actividades diarias podrían convertirse en ese plan, y así hacernos vivir la ilusión de que le dan sentido a nuestra vida cuando la realidad es otra, no le brindan más que un sentido fraccionado. Tal vez ocupen nuestros pensamientos y acciones, pero no pueden brindar total satisfacción.

 

Gracias por su lectura, continuaremos con este apasionante tema en otro momento.

 

Heriberto Paz

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Despertarse a la espiritualidad es entrar a la verdad y la libertad : Por Heriberto Paz

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Elegimos con cuidado lo que comemos, Elegimos con cuidado la ropa que usamos, Elegimos con cuidado el auto que conducimos. ¿Y porque no elegir cuidadosamente lo que pensamos?

El nacimiento y el crecimiento físicos no son idénticos al nacimiento y el crecimiento espiritual. Existen dos esferas de desarrollo del ser humano, una la física y otra la espiritual. En ésta última existe una primera etapa que va desde la niñez hasta la edad de discernimiento; luego la que se extiende desde la adolescencia o juventud hasta la edad de la actividad intelectual independiente: por último, la de la madurez o plenitud, etapa en la cual es posible que el ser humano ofrezca al resto de sus semejantes los frutos de su experiencia.

La diferencia esencial entre el desarrollo físico y el desarrollo espiritual, es que uno es automático y el otro requiere un esfuerzo de voluntad. El desarrollo físico que no se vea interrumpido por la enfermedad, la desnutrición, o la muerte, se cumple en forma independiente, sin que nosotros nos esforcemos particularmente en ello. Podremos, quizás, acelerarlo mediante el ejercicio físico, etc., pero alcanzará un punto en que logre su fin, y se detendrá automáticamente así como se había iniciado. Aun cuando en su etapa inicial necesitará de sumos cuidados y los padres deberán alimentar a sus hijos y protegerlos contra múltiples peligros, sin embargo es la naturaleza por sí misma la que se desarrolla en nosotros, sin nuestra participación.

Frente a esta modalidad del desarrollo corporal, el espíritu difiere esencialmente. Primero, no comienza en un punto tan preciso como lo es el nacimiento físico. Segundo, no se desarrolla automáticamente como lo hace el cuerpo. Tercero, no es el resultado del alimento material, ni tampoco un subproducto del desarrollo físico, sino que tiene su propio alimento, y su propio modo de desarrollo.

A pesar de todo, ambos aspectos del ser humano, el físico y el Espiritual, coinciden en algunos puntos, como por ejemplo su necesidad de ser apoyados por parte de otras personas, y su necesidad de ciertos medios externos;  ambos requieren especial cuidado y protección para lograr el objetivo propuesto. Por otra parte, coinciden en el resultado final, pues cada uno s su manera, tanto el desarrollo físico como el espiritual, plasman nuestra salud y nuestra felicidad.

¿En qué consiste el desarrollo espiritual?

Pues bien, la primera distinción del desarrollo espiritual es que no surge en un momento preciso, determinado por factores externos ajenos a nuestra voluntad, por el contrario su aparición es algo especial, predestinado, y cuyas raíces se encuentran en el interior del ser humano que lo experimenta. Así y todo, uno mismo no sabrá explicar a otros cómo fue este comienzo de su desarrollo espiritual, ni aún se lo podrá explicar a sí mismo durante mucho tiempo. Sin embargo, es posible comparar tal comienzo con el nacimiento físico, por simple analogía.

El desarrollo espiritual, por sobre todas las cosas, requiere de nuestra parte un esfuerzo consiente, perseverante, y debido a ello quedan comprometidos dos niveles de nuestro ser, uno el racional y otro el emocional. Sin una movilización de estos dos niveles no podrá existir nunca ningún desarrollo espiritual. Pero esto exige de nosotros, lógicamente, algo mucho más serio que el simple deseo. En primer lugar, debemos convencernos de que ese esfuerzo es necesario y que de él depende nuestra felicidad; en segundo lugar, debemos comprometernos emocionalmente con ese esfuerzo, es decir con un anhelo ferviente, que por analogía deber ser como el deseo de comida para el que está hambriento. Y de este modo entran a tener un rol destacado el intelecto, primero, y la psiquis, en segundo lugar, ambas cosas íntimamente relacionadas entre sí. Todo nuestro ser se moviliza al mismo tiempo y es sacudido por un viento purificante.

Por último, afirmamos antes que el desarrollo espiritual tiene su propio alimento, y que no se produce como resultado de haber completado el desarrollo físico. Debemos, pues tener la suerte de poder conseguir el alimento espiritual, lo cual implica también cosas muy serias, como por ejemplo la autenticidad del alimento, que no sea adulterado nocivo, y en lugar de resultar beneficioso nos resulte un veneno. Esto plantea una serie de cuestiones, como:   Qué tipo de alimento necesitamos nosotros, de acuerdo a nuestra condición intelectual y psíquica; dónde encontrarlo; como asimilarlo. De este modo entran a tener un rol destacado el medio cultural y social y las personas que nos rodean, en especial el maestro y la comunidad espiritual.

Emocionalista” e “intelectualista

Habíamos mencionado que en el desarrolló espiritual existe un punto clave, un “momento especial” que tiene características de predestinación, porque en él hay como una revelación, un descubrimiento de algo desconocido, que sin embargo ya estaba presente en nosotros.

Es algo que desde ese momento nos atrae con fuerza. Las circunstancia en que se produce ese “momento especial” parecen predestinadas; las personas o cosas que intervienen en dicha circunstancia pueden ser consideradas como instrumentos de la voluntad divina. Para compararlo con algo más común, ese momento es equivalente al enamoramiento, porque en realidad no se trata de una situación rutinaria y pasajera, sino de algo único y decisivo en nuestras vidas.

En seguida quedaban implicados en la situación el intelecto y la emoción o psiquis, cada cual por su lado, pero íntimamente relacionados de tal modo que lo que le pase a uno de ellos afectará necesariamente al otro. Nuestra situación en este punto es muy delicada y difícil, comparable a las primeras horas del niño después de su nacimiento; de este instante dependerá nuestro posterior desarrollo espiritual, o su frustración.

Los dos factores comprometidos, el intelecto y la emoción, deben tomar cada uno su puesto, por lo que será necesario que predomine el intelecto sobre la emoción. La mayoría de las personas que son impulsadas exclusivamente por la emoción se frustran en su intento de desarrollo espiritual, esto sin contar que los “emocionalistas” exclusivos no llegan nunca ni siquiera a vislumbrarlo, jamás realizaran una experiencia como la del nacimiento espiritual. Estarán limitados permanentemente a las emociones en su “trato” con las cosas espirituales, y esto cuando dicho “trato” pueda llegar a existir.

En el extremo opuesto, y tan negativo como lo anterior, o poco menos están los que exclusivamente se limitan al intelecto para acceder al desarrollo espiritual. Este tipo de personas las “intelectualistas“, en realidad se verán también frustrados en su intento, aunque ellos presentan dos sectores, uno el de los que reconocen la importancia y la necesidad del factor emocional y se abstienen de comprometerse con él; a estos habría que calificarlos como peores que los “emocionalitas” exclusivos. Habrá, por otro lado, un sector de los “intelectualistas” que admiten el factor emocional pero se comprometen limitadamente con él, y como para cumplir con cierto “formalismo“, aunque en última instancia no creen en dicho factor. Este último sector es en su tipo menos nocivo para sí mismo y para el resto de la humanidad que el mencionado en primer término.

El factor emocional

Qué significa, en definitiva, el factor emocional que participa del desarrollo espiritual? ¿en qué consiste? En primer lugar, significa reconocer la necesidad de un trabajo de auto purificación, y que el ego es el enemigo del desarrollo espiritual; en segundo lugar, reconocer que existen determinadas prácticas que producen el desarrollo espiritual además del conocimiento teórico, pues dichas prácticas sirven a la auto purificación; tercero, consiste en someterse a dichas prácticas con toda humildad y descendiendo del trono de la auto glorificación personal.

En consecuencia, deberemos someternos a las enseñanzas y directivas de otros, venciendo nuestra propia soberbia. Esto es lo más importante para alguien que busca el desarrollo espiritual, de lo contrario no habrá en adelante otra cosa pára el que su propio desvío.

 

La prioridad del intelecto

La prioridad que tiene el intelecto sobre la emoción no nos debe conducir, pues, a ninguno de ambos extremos, ni al “emocionalismo” ni al “intelectualismo“, sino a poner en armonía jerárquica ambos factores. Es indudable que el intelecto debe predominar sobre la emoción, sobre todo en las primeras etapas… ¿por qué? Si nosotros comenzamos el camino de desarrollo espiritual y no hemos resuelto nuestras dudas principales, éstas resurgirán en cualquier momento del camino, como un salteador que nos puede despojar de lo que hemos logrado hasta ese momento, o que en el peor de los casos nos puede asesinar.

La duda, la vacilación, el malestar interior respecto de una idea son todas emociones que se “mueven en el corazón”, y representan, en definitiva una inestabilidad emocional que perturba al intelecto. Por otro lado, también existen problemas de origen solamente intelectual como el no haber vencido ciertos prejuicios, confusiones y ambigüedades en nuestras ideas, todo ello producto de la ignorancia, que perturbarán  a nuestro corazón, en el momento menos pensado. Habrá pues dos fuentes del malestar interior una emocional y otra intelectual ¿por cuál de ellas debemos comenzar nuestra tarea de desarrollo espiritual, limpiando nuestro corazón y descubriendo su realidad?

Toda duda, toda vacilación, tiene un origen emocional y que luego el intelecto lo percibe como un debilitamiento de su seguridad. Algo perturba nuestro pecho como una insidia que nos quita seguridad, que nos inspira malestar e intranquilidad. Esta insidia deber ser descubierta por el intelecto, expuesta a la luz del conocimiento, aventada, nunca debe quedar oculta, pues se transformaría en un enemigo traicionero. Tal es la fuente principal de nuestra falta de firmeza en el desarrolló espiritual, percibimos la debilidad interior y nos cuesta esforzarnos por eliminarla pues estamos como atados por ella.

Es por esto que el intelecto tiene prioridad sobre la emoción, porque aunque la emoción pueda imponerse por la fuerza bruta, e implantar el imperio de la irracionalidad en nuestro ser, el intelecto es el único capaz de someterla a través de la sinceridad, de la persuasión, y de la verdad aún contra nosotros mismos.

En cuanto a las ideas falsas de origen intelectual, como los prejuicios, las confusiones, etc., no son tan nocivas para nuestro desarrollo espiritual como las insidias interiores, emocionales, aunque también puedan ser utilizadas por nuestro ego para perturbar nuestro pensamiento y alejarnos del desarrollo espiritual. El ego las utiliza porque quiere escapar del compromiso, de la responsabilidad, de la acción con sentido, desea vivir aparte de la fe, de la auto purificación, y se cubre con aquellos perjuicios y confusiones. De este modo es como el nivel intelectual colabora con el nivel emocional, al darle oportunidad a este último para que utilice nuestras mismas falencias intelectuales, perturbarnos y atarnos a sus deseos. Es necesario, pues, vencer prejuicios y confusiones a través del conocimiento, pues aquellos nacen solamente de la ignorancia.

La convicción en la felicidad

Debemos estar en claro sobre la realidad del alma humana, no tener un concepto falso de nosotros mismos, sino una idea de nuestra dimensión real, ni menospreciadora ni exaltadora, lo más justa posible. Debemos ser lo más imparciales y objetivos que podamos serlo respecto de nosotros mismos. La sinceridad es esencial para esto, ella obra como una luz en nuestro interior para que podamos vernos, y es antes que nada sinceridad con nosotros mismos.

Nuestro ser tiene tres aspectos diferentes: alma, ego, Espíritu. El alma es la energía vital que nos da vida, energía que puede ser derivada tanto hacia el bien como hacia el mal; el ego es la parte inferior del alma, la parte instintiva, que trata de amarrarnos a un estado bajo, ignorante, ilusorio. El espíritu corresponde al alma liberada y pacificada que encontró su plenitud.

Debemos antes que nada saber que partimos siempre del ego en nuestro viaje hacia el desarrollo espiritual, el predomina y es el verdadero enemigo. Pero si quedamos atados a esta idea, y nos obsesionamos con nuestro estado inferior, nunca habrá desarrollo espiritual; debemos curarnos de la mala opinión sobre nosotros mismos, como sucede con la curación del cuerpo: sentirnos enfermo, establecer el diagnóstico correcto, conocer la medicina apropiada, comenzar a administrarse esa medicina para por fin, lograr la curación. Pero sobre todo, es necesario desear esa curación, anhelarla, pues de otro modo resultaría imposible lograrla, aun aplicándonos el remedio.

Debemos estar seguros de que existe algo superior en nosotros, del bien que contenemos, no por obra de nuestras manos, ni por una distinción que sin esfuerzo alguno hemos recibido, sino que por ser reflejo de lo divino, en nuestra dimensión humana. El espíritu reside en nosotros, somos el templo del Señor, nuestro Espíritu es Su Soplo.

Contrapesando esto tenemos conciencia de ser imperfectos y de que caemos en el mal con frecuencia. Pero esta conciencia no es negativa por sí misma, mientras la sepamos aprovechar. Quien no experimenta conciencia de su imperfección no será nunca un creyente.

En colusión, el desarrollo espiritual se basa principalmente en el esfuerzo de la voluntad. Para realizar ese esfuerzo debemos estar convencidos, tal como el enfermo para administrarse el medicamento debe estar previamente convencido de la necesidad de curación, convencidos de que podemos llegar a la felicidad, y que ella es nuestra meta en la vida. Quien no crea en la felicidad nunca hará el esfuerzo y no podrá nunca desarrollarse espiritualmente.

Los obstáculos emocionales

Lo que más perjudica nuestra comprensión de la felicidad es lo que podemos llamar “obstáculos emocionales”, como los de raza, cultura, idioma y posición social, los derivados de una falsa tradición histórica o familiar, o de una adhesión ciega, no razonada, a un dogma religioso, político o filosófico. Debemos ser sinceros, no enorgullecernos por ser blancos, negros o amarillos, de una cultura o de otra, poseedores o no de títulos y honores, no tener en cuenta el idioma desde el cual nos llama el espíritu, ni la posición social. Semejante hazaña equivale a observar nuestro cuerpo tal cual es sin las apariencias que nos aporta nuestra vestimenta. Se trata de un acto íntimo, profundo, que sólo está al alcance de unos pocos, aquellos que se despojan de los oropeles del mundo para la intimidad con su Señor.

La esfera del desarrollo espiritual

La esfera del desarrollo espiritual no se confunde con la del crecimiento físico, precisa de cierto alimento. Quizás a nosotros algunas cosas nos parezcan espirituales sin serlo realmente. Habrá entonces un tipo de dieta determinada para cada clase de persona. Hablare primero de esta cuestión para después pasar al importante asunto de la comunidad y del maestro.

El alimento espiritual debe reunir varias condiciones, en primer lugar, ser una tradición verdadera a través de los siglos, con pruebas suficientes de su benignidad. En segundo lugar, recibirla de una fuente auténtica, pues todas las enseñanzas espirituales han sufrido la prueba del demonio. Habrá, pues, varias fuentes falsas que se presentarán con los signos externos de la enseñanza verdadera, y habrá una fuente auténtica, segura, que se remonta a la tradición primigenia y es fácil de reconocer. Por último, que el maestro y la comunidad que la transmiten sean fiel reflejo de lo que predican.

Esto último se debe poder reconocer primero en el conocimiento, segundo en la práctica, tercero en lo que respecta al nivel moral y ético. Más allá no podrá juzgar el novato, pues el grado espiritual que alcanzó el maestro y sus discípulos no se muestra de otro modo que a través de aquellas tres cosas, no por un certificado de capacitación o de habilitación para la “profesión” espiritual, ni de nada exterior, excepto lo mencionado.

Por último, debemos tener en cuenta, especialmente, que en cualquier grupo las personas son muy diferentes entre sí, y solo los más antiguos miembros del grupo, que han pasado más tiempo recibiendo la virtud del maestro, como la obra de arte lograda lo es de la maestría del artista. De lo contrario, podría tratarse de un veleidoso, de un curioso pasajero, o de alguien sin posibilidades de éxito, los cuales no sirven como prueba en absoluto.

El alimento espiritual: la multiplicidad de tradiciones

El hombre occidental ha ido en esta cuestión, como en otras más comunes, de un extremo a otro; primero proclama poseer la enseñanza exclusiva y única, absolutamente verdadera, y que aquel que no estaba en esa tradición se encontraba en el error. Hoy, habiéndose disuelto la creencia de que todas las tradiciones son indistintas entre sí, completamente adecuadas cualquiera de ellas para la vida espiritual de cualquier persona, y que en definitiva es el individuo quien puede elegir a su gusto cualquier tradición, o mejor aún, no elegir ninguna en particular sino realizar él mismo la síntesis magistral de todas ellas. Esto es el súmmun del individualismo, la soberbia y la ignorancia.

Necesidad de seguir una tradición espiritual

Existen sólo dos medios generales para el desarrollo espiritual, el intelecto y la tradición. El intelecto deber reunir ciertas condiciones previas: salud, preparación preliminar, objetividad (desapasionamiento, prudencia). Pero es insuficiente por sí mismo para lograr el desarrollo espiritual.

La tradición está compuesta en primer lugar por la Revelación; en segundo lugar por la sabiduría de los maestros. La Revelación procede de un nivel superior a este mundo; la sabiduría es la riqueza que en este mundo adquieren los maestros.

Además, existen dos medios especiales para el desarrollo espiritual, la comunidad y el maestro. La Revelación y la sabiduría no llegan a fructificar en el corazón del discípulo si no es a través de la comunidad y del maestro. La luz y las nubes del cielo no llegan a fertilizar la tierra sin no es a través del aire y de la lluvia.

El intelecto necesita ser educado porque en la generalidad de los casos no nace desarrollado espiritualmente, como no nace conociendo la educación del intelecto, que es lo que  produce el desarrollo espiritual y  que descubre lo que estaba oculto en nosotros, permitiendo que se manifieste plenamente nuestro ser.

 

Heriberto Paz

hpaz@ceamexico.com

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El ser humano y su espiritualidad Por: Heriberto Paz

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El hombre es un ser de la naturaleza pero, al mismo tiempo, la trasciende. Comparte con los demás seres naturales todo lo que se refiere a su ser material, pero se distingue de ellos porque posee unas dimensiones espirituales que le hacen ser una persona.

De acuerdo con la experiencia, la doctrina cristiana afirma que en el hombre existe una dualidad de dimensiones, las materiales y las espirituales, en una unidad de ser, porque la persona humana es un único ser compuesto de cuerpo y alma. Además, afirma que el alma espiritual no muere y que está destinada a unirse de nuevo con su cuerpo al fin de los tiempos.

Esta doctrina se encuentra en la base de toda la vida cristiana, que quedaría completamente desfigurada si se negara la espiritualidad humana.

La cumbre de la creación material

A veces se dice que no puede establecerse un orden entre los seres naturales, como si unos fuesen más perfectos que otros, y se añade que, en el fondo, una clasificación de este tipo incurriría en el defecto de ser «antropocéntrica», porque pretendería colocar al hombre, de manera egoísta, en el primer lugar de la naturaleza, justificando un uso indiscriminado de los demás seres.

Sin embargo, prescindiendo de detalles que sólo interesan a las ciencias y sin intentar justificar cualquier uso de la naturaleza, es evidente que la Iglesia describe una realidad cuando afirma que entre las criaturas existe una jerarquía que culmina en el hombre. «La jerarquía de las criaturas está expresada por el orden de los “seis días”, que va de lo menos perfecto a lo más perfecto. Dios ama todas sus criaturas (cfr. Ps. CXLV, 9), cuida de cada una, incluso de los pajarillos. Pero Jesús dice: Vosotros valéis más que muchos pajarillos (Lc. XII, 6-7), o también: ¡Cuánto más vale un hombre que una oveja! (Matth. XII, 12)»1.

La Iglesia enseña que la creación material llega a su punto culminante en el hombre: «El hombre es la cumbre de la obra de la creación. El relato inspirado lo expresa distinguiendo netamente la creación del hombre y la de las otras criaturas (cfr. Gen. I, 26)»2.

La creación material encuentra su sentido en el hombre, única criatura natural que es capaz de conocer y amar a Dios, y, de este modo, conseguir ser feliz. El mundo material hace posible la vida humana, y sirve de cauce para su desarrollo. Por eso, la Iglesia afirma que «Dios creó todo para el hombre (cfr. Conc. Vaticano II, Const. Gaudium et Spes, 12, 1; 24, 3; 39, 1), pero el hombre fue creado para servir y amar a Dios y para ofrecerle toda la creación»3.

El hombre se encuentra por encima del resto de la naturaleza y puede dominarla, aunque debe ejercer ese dominio de acuerdo con los planes de Dios. El Papa Juan Pablo II afirma: «Es algo manifiesto para todos, sin distinción de ideologías sobre la concepción del mundo, que el hombre, aunque pertenece al mundo visible, a la naturaleza, se diferencia de algún modo de esa misma naturaleza. En efecto, el mundo visible existe “para él” y el hombre “ejerce el dominio” sobre el mundo; aun cuando está “condicionado” de varios modos por la naturaleza, la “domina”, gracias a lo que él es, a sus capacidades y facultades de orden espiritual, que lo diferencian del mundo natural. Son precisamente estas facultades las que constituyen al hombre. Sobre este punto, el libro del Génesis es extraordinariamente preciso: definiendo al hombre como “imagen de Dios”, pone en evidencia aquello por lo que el hombre es hombre, aquello por lo que es un ser distinto de todas las demás criaturas del mundo visible»4.

Imagen de Dios

Todas las criaturas reflejan, de algún modo, las perfecciones divinas. Pero, entre los seres naturales, sólo el hombre participa del modo de ser propio de Dios: es un ser personal, inteligente y libre, capaz de amar. La Sagrada Escritura, al narrar la creación, lo pone de relieve diciendo que el hombre está hecho a imagen de Dios: «Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, hombre y mujer los creó (Gen. I, 27). El hombre ocupa un lugar único en la creación: “está hecho a imagen de Dios”»5.

La imagen de Dios se da en el hombre independientemente del sexo, tal como se advierte en el relato inspirado donde se dice que la persona humana fue creada por Dios como hombre y como mujer.

Que el hombre es imagen de Dios significa, ante todo, que es capaz de relacionarse con Él, que puede conocerle y amarle, que es amado por Dios como persona. «De todas las criaturas visibles sólo el hombre es “capaz de conocer y amar a su Creador” (Conc. Vaticano II, Const. Gaudium et Spes, 12, 3); es la “única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma” (ibid., 24, 3); sólo él está llamado a participar, por el conocimiento y el amor, en la vida de Dios. Para este fin ha sido creado y ésta es la razón fundamental de su dignidad»6. Cuando se buscan los factores que distinguen al hombre de los demás seres naturales, éste es el fundamental: el hombre es capaz de relacionarse con Dios; sin duda, existen otras diferencias importantes, pero ninguna es tan profunda como ésta.

El hombre es persona, no es simplemente una cosa. La persona tiene una dignidad única: nadie puede sustituirla en lo que es capaz de hacer como persona. Y sólo entre personas puede darse la amistad y el amor. «Por haber sido hecho a imagen de Dios, el ser humano tiene la dignidad de persona; no es solamente algo, sino alguien. Es capaz de conocerse, de poseerse y de darse libremente y entrar en comunión con otras personas; y es llamado, por la gracia, a una alianza con su Creador, a ofrecerle una respuesta de fe y de amor que ningún otro ser puede dar en su lugar»7.

No tendría sentido utilizar la ciencia natural para negar, en nombre del progreso científico, la diferencia esencial que existe entre el hombre y los demás seres de la naturaleza, alegando, por ejemplo, que el hombre tiene una constitución material semejante a otros seres y que las diferencias se deberían únicamente a la organización de los componentes materiales. Por el contrario, la ciencia natural proporciona una de las pruebas más convincentes acerca de las peculiaridades del hombre; en efecto, pone de manifiesto que el hombre, a diferencia de otros seres, posee unas capacidades creativas y argumentativas que resultan indispensables para plantear los problemas científicos, buscar soluciones, y poner a prueba su validez. El gran progreso científico y técnico de la época moderna ilustra las capacidades únicas de la persona humana, y no tendría sentido utilizarlo para negar lo que, en último término, hace posible la existencia de la ciencia.

Unidad y dualidad

Cuando intentamos comprender nuestro ser, tropezamos con una realidad innegable: que somos un sólo ser, pero poseemos dimensiones diferentes. «El hombre es una unidad: es alguien que es uno consigo mismo. Pero en esta unidad se contiene una dualidad. La Sagrada Escritura presenta tanto la unidad (la persona) como la dualidad (el alma y el cuerpo)»8 .

La dualidad es real. No responde a una mentalidad dualista ya superada, de la cual se podría prescindir en la actualidad. Sin duda, la realidad se puede conceptualizar desde diferentes perspectivas, y puede suceder que unas fórmulas representen mejor que otras algunos aspectos. Pero nuestro ser posee a la vez dimensiones materiales y espirituales, y esta realidad no depende de las ideas de una época.

En ocasiones, se afirma que el dualismo sería ajeno a la perspectiva de la Sagrada Escritura, que subraya la unidad de la persona humana. No puede olvidarse, sin embargo, que la misma Sagrada Escritura contiene claras afirmaciones acerca de la dualidad constitutiva del hombre. El Papa Juan Pablo II comenta al respecto: «Frecuentemente se subraya que la tradición bíblica pone de relieve sobre todo la unidad personal del hombre (…). La observación es exacta. Pero esto no impide que en la tradición bíblica también esté presente, a veces de modo muy claro, la dualidad del hombre. Esta tradición se refleja en las palabras de Cristo: No tengáis miedo de los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien al que puede hacer perecer el alma y el cuerpo en la Gehenna (Matth., X, 22). Las fuentes bíblicas autorizan a ver al hombre como unidad personal y a la vez como dualidad de alma y cuerpo: y este concepto ha sido expresado en la entera Tradición y en la enseñanza de la Iglesia»9 .

Cualquier explicación fidedigna debe respetar los datos seguros de la experiencia humana, que se refieren tanto a la unidad de la persona como a la dualidad de sus dimensiones básicas. Las dificultades para conceptualizar ambos aspectos a la vez, indican que el hombre es un ser complejo, y nada se ganaría simplificando arbitrariamente el problema.

Alma y cuerpo

Para expresar la dualidad constitutiva del ser humano, durante siglos se ha utilizado una terminología ya clásica, según la cual el hombre está compuesto de alma y cuerpo. La Iglesia ha utilizado esta terminología en sus formulaciones, introduciendo a la vez las aclaraciones necesarias: por ejemplo, que alma y cuerpo no son substancias completas, y que el alma es forma substancial del cuerpo. Cuando la Iglesia habla de alma y cuerpo, se refiere a las dimensiones espirituales y materiales de la persona humana, que es un ser único; pero también subraya que el alma espiritual trasciende las dimensiones materiales y, por tanto, subsiste después de la muerte, cuando las condiciones materiales hacen imposible la permanencia de la persona en el estado que le corresponde en su vida terrena.

Frente a los dualismos exagerados que minusvaloran la dignidad de lo material, la Iglesia siempre ha enseñado que «El cuerpo del hombre participa de la dignidad de la “imagen de Dios”: es cuerpo humano precisamente porque está animado por el alma espiritual, y es toda la persona humana la que está destinada a ser, en el Cuerpo de Cristo, el Templo del Espíritu (cfr. I Cor. VI, 19-20; XV, 44-45)»10.

En la Sagrada Escritura, el término alma se utiliza con diferentes significados; a veces designa la vida humana, o toda la persona. «Pero designa también lo que hay de más íntimo en el hombre (cfr. Matth. XXVI, 38; Iohan. XII, 27) y de más valor en él (cfr. Matth. X, 28; II Mac. VI, 30), aquello por lo que es particularmente imagen de Dios: “alma” significa el principio espiritual en el hombre»11. Éste es el sentido en que se habla del alma cuando se afirma que la persona humana se compone de alma y cuerpo.

Sin duda, lo más importante es el contenido de la doctrina; las palabras con que se expresa pueden variar, siempre que se respete el contenido auténtico de la doctrina. Con respecto al alma humana, entre «lo que, en nombre de Cristo, enseña la Iglesia», se encuentra lo siguiente: «La Iglesia afirma la supervivencia y la subsistencia, después de la muerte, de un elemento espiritual que está dotado de conciencia y de voluntad, de manera que subsiste el mismo “yo” humano. Para designar este elemento, la Iglesia emplea la palabra “alma”, consagrada por el uso de la Sagrada Escritura y de la Tradición. Aunque ella no ignora que este término tiene en la Biblia diversas acepciones, opina, sin embargo, que no se da razón alguna válida para rechazarlo, y considera al mismo tiempo que un término verbal es absolutamente indispensable para sostener la fe de los cristianos»12.

Unidad de alma y cuerpo

El Concilio Vaticano II expresa la simultánea unidad y dualidad de la persona humana con una fórmula breve y lapidaria: corpore et anima unus: «Uno en cuerpo y alma, el hombre, por su misma condición corporal, reúne en sí los elementos del mundo material, de tal modo que, por medio de él, éstos alcanzan su cima y elevan la voz para la libre alabanza del Creador»13.

La unidad de la persona humana siempre ha sido enunciada por la Iglesia, frente a los dualismos exagerados. En uno de los Concilios ecuménicos, se utilizó la terminología aristotélica para subrayar precisamente que alma y cuerpo forman una única realidad: «La unidad del alma y del cuerpo es tan profunda que se debe considerar al alma como la “forma” del cuerpo (cfr. Conc. De Vienne, año 1312: DS 902); es decir, gracias al alma espiritual, la materia que integra el cuerpo es un cuerpo humano y viviente; en el hombre, el espíritu y la materia no son dos naturalezas unidas, sino que su unión constituye una única naturaleza»14.

En definitiva, «el hombre creado a imagen de Dios es un ser a la vez corporal y espiritual, o sea, un ser que por una parte está unido al mundo exterior y por otra lo trasciende: en cuanto espíritu, además de cuerpo es persona. Esta verdad sobre el hombre es objeto de nuestra fe, como también lo es la verdad bíblica sobre su constitución a “imagen y semejanza” de Dios; y es una verdad constantemente presentada, a lo largo de los siglos, por el Magisterio de la Iglesia»15 .

La persona humana es una síntesis de lo material y lo espiritual: «en su propia naturaleza une el mundo espiritual y el mundo material»16. Una importante consecuencia de esta doctrina es que las dimensiones materiales son buenas y queridas por Dios: «La persona humana, creada a imagen de Dios, es un ser a la vez corporal y espiritual. El relato bíblico expresa esta realidad con un lenguaje simbólico cuando afirma que Dios formó al hombre con polvo del suelo e insufló en sus narices aliento de vida y resultó el hombre un ser viviente (Gen. II, 7). Por tanto, el hombre en su totalidad es querido por Dios»17. El cuerpo es algo bueno, querido por Dios, y destinado a la vida eterna: «Por consiguiente, no es lícito al hombre despreciar la vida corporal, sino que, por el contrario, tiene que considerar su cuerpo bueno y digno de honra, ya que ha sido creado por Dios y que ha de resucitar en el último día»18.

La espiritualidad del alma humana

En algunas épocas, la Iglesia ha debido subrayar la bondad del cuerpo, frente a quienes proponían un espiritualismo que condenaba como malo todo lo relacionado con lo material. En la actualidad, con frecuencia se debe hacer frente al extremo opuesto: un materialismo que desconoce las dimensiones espirituales y pretende reducir al hombre a las dimensiones materiales que pueden ser estudiadas mediante los métodos de las ciencias empíricas.

En este contexto, el Papa Juan Pablo II ha subrayado que el hombre se parece más a Dios que a la naturaleza: «Son conocidas las numerosas tentativas que la ciencia ha hecho y continúa haciendo en varios ámbitos para demostrar los lazos del hombre con el mundo natural y su dependencia de él, a fin de insertarlo en la historia de la evolución de las diversas especies. Respetando tales investigaciones, no podemos limitarnos a ellas. Si analizamos al hombre en lo más profundo de su ser, vemos que se diferencia del mundo de la naturaleza más de cuanto se asemeja a ese mundo. En este sentido proceden también la antropología y la filosofía cuando intentan analizar y comprender la inteligencia, la libertad, la conciencia y la espiritualidad del hombre. El libro del Génesis parece salir al encuentro de todas estas experiencias de la ciencia y, hablando del hombre como “imagen de Dios”, permite comprender que la respuesta al misterio de su humanidad no se encuentra en el camino de la semejanza con el mundo de la naturaleza. El hombre se parece más a Dios que a la naturaleza. En este sentido dice el salmo 82, 6: “Sois dioses”, palabras que más tarde citará Jesús»19.

El Concilio Vaticano II enseña: «No se equivoca el hombre al afirmar su superioridad sobre el universo material y al considerarse algo más que una simple partícula de la naturaleza (…). En efecto, por su interioridad es superior al universo entero»20. Citando este pasaje del Concilio, Juan Pablo II comenta: «He aquí cómo la misma verdad sobre la unidad y la dualidad (la complejidad) de la naturaleza humana puede ser expresada en un lenguaje más próximo a la mentalidad contemporánea»21.

La espiritualidad humana se encuentra ampliamente testimoniada por muchos e importantes aspectos de nuestra experiencia, a través de capacidades humanas que trascienden el nivel de la naturaleza material. En el nivel de la inteligencia, las capacidades de abstraer, de razonar, de argumentar, de reconocer la verdad y de enunciarla en un lenguaje. En el nivel de la voluntad, las capacidades de querer, de auto determinarse libremente, de actuar en vistas a un fin conocido intelectualmente. Y en ambos niveles, la capacidad de auto-reflexión, de modo que podemos conocer nuestros propios conocimientos (conocer que conocemos) y querer nuestros propios actos de querer (querer querer). Como consecuencia de estas capacidades, nuestro conocimiento se encuentra abierto hacia toda la realidad, sin límite (aunque los conocimientos particulares sean siempre limitados); nuestro querer tiende hacia el bien absoluto, y no se conforma con ningún bien limitado; y podemos descubrir el sentido de nuestra vida, e incluso darle libremente un sentido, proyectando el futuro.

En nuestra época, el materialismo se presenta frecuentemente con un ropaje científico. Suele argumentar que todo lo humano se relaciona con lo material, y que el hombre es tan material como los demás seres naturales; sus características especiales se explicarían mediante la peculiar organización de los componentes materiales. Añade que la ciencia ya ha explicado muchos aspectos de la persona humana, y promete que, en el futuro, cada vez explicará mejor los restantes. Sin embargo, el materialismo es un reduccionismo ilegítimo; intenta explicar toda la realidad recurriendo sólo a los componentes materiales y a su funcionamiento, renunciando a cualquier pregunta de otro tipo: este reduccionismo carece de base e incluso va contra el rigor científico, porque no distingue los diferentes niveles de la realidad y las diferentes perspectivas que deben adoptarse para conocerlos.

En otras ocasiones, las críticas a la espiritualidad humana se basan en la posibilidad de construir máquinas que igualen, e incluso superen, las capacidades humanas. Sin duda, las máquinas nos pueden igualar y superar en muchos aspectos, pero carecen de la interioridad característica de la persona y de las capacidades relacionadas con esa interioridad (capacidad intelectual y argumentativa, conciencia personal y moral, capacidad de amar y ser amado, por ejemplo). Los intentos de equiparar las máquinas con las personas suelen incurrir en una falacia básica: exigen que se defina la persona humana en función de unas operaciones concretas que pueden ser imitadas por las máquinas.

La inmortalidad del alma humana

La Iglesia afirma, junto con la espiritualidad del alma humana, su inmortalidad: cuando el hombre muere, el alma espiritual continúa su existencia. La inmortalidad del alma humana ha sido afirmada en diferentes ocasiones por el Magisterio de la Iglesia22 , y el Concilio Vaticano II enseña: «Al afirmar, por tanto, en sí mismo la espiritualidad y la inmortalidad de su alma, no es el hombre juguete de un espejismo ilusorio provocado solamente por las condiciones físicas y sociales exteriores, sino que toca, por el contrario, la verdad más profunda de la realidad»23.

Sin duda, es imposible imaginar el estado del alma humana separada del cuerpo, porque nuestra imaginación necesita datos sensibles que, en ese caso, no poseemos. Pero, por el mismo motivo, tampoco podemos imaginar a Dios, y esto no afecta en absoluto a su realidad: tenemos la capacidad de conocer las realidades espirituales, remontándonos por encima de las condiciones materiales.

Aunque la fe cristiana da especial certeza a esta afirmación, podemos conocer la inmortalidad del alma a través de nuestra razón. Por una parte, porque si el alma es espiritual, trasciende las condiciones naturales y seguirá existiendo incluso cuando esas condiciones hagan imposible la vida humana en su estadio terrestre. Por otra parte, porque en esta vida la trayectoria moral de las personas no siempre encuentra la recompensa adecuada. Además, porque no es lógico que Dios ponga en el hombre unas ansias de felicidad e infinitud que luego no se puedan satisfacer. Y todo ello cobra especial fuerza cuando se advierte que el alma humana debe ser creada por Dios y que, por consiguiente, sólo podría dejar de existir si Dios la aniquilase, lo cual parece incoherente con el plan divino.

El alma humana, creada directamente por Dios

La Iglesia afirma también que el alma humana es creada inmediatamente por Dios. El Papa Pío XII, a propósito de la aplicación de las teorías evolucionistas al hombre, advirtió que el cuerpo podía proceder de otros organismos, y señaló que, en cambio, «la fe católica nos obliga a mantener que las almas son creadas inmediatamente por Dios»24. En el Credo del Pueblo de Dios, formulado por el Papa Pablo VI, se lee: “Creemos en un solo Dios (…) y también creador, en cada hombre, del alma espiritual e inmortal”25 .

Con esta doctrina, el Magisterio de la Iglesia, a lo largo de los siglos, ha salido al paso de diferentes errores, como el priscilianismo, el traducianismo y el emanacionismo. Los priscilianos, siguiendo a Orígenes, afirmaban que las almas tenían una existencia previa y que, como consecuencia de algún pecado, habían sido arrojadas a la existencia terrenal26. Los tradicionistas, queriendo explicar la transmisión del pecado original, afirmaban que el alma humana es engendrada por los padres27. Según los emanacionistas, el alma humana es una parte de Dios28.

En nuestra época, a veces se habla de una emergencia de las características humanas, que provendrían, en definitiva, de la materia. Pero las dimensiones espirituales no se pueden reducir a un resultado de fuerzas y procesos materiales, porque se encuentran en un nivel superior al material. En esta línea, el Papa Juan Pablo II, recordando la enseñanza de Pío XII a propósito de la evolución, afirma: «La doctrina de la fe afirma invariablemente, en cambio, que el alma espiritual del hombre es creada directamente por Dios (…). El alma humana, de la cual depende en definitiva la humanidad del hombre, siendo espiritual, no puede emerger de la materia»29.

El Catecismo de la Iglesia Católica enseña: «Con su apertura a la verdad y a la belleza, con su sentido del bien moral, con su libertad y la voz de su conciencia, con su aspiración al infinito y a la dicha, el hombre se interroga sobre la existencia de Dios. En estas aperturas, percibe signos de su alma espiritual. La “semilla de eternidad que lleva en sí, al ser irreductible a la sola materia” (Conc. Vaticano II, const. Gaudium et Spes, 18, 1; cfr. 14, 2), su alma, no puede tener origen más que en Dios»30. Y, remitiendo a las enseñanzas del Concilio Lateranense V, de Pío XII y de Pablo VI, añade: «La Iglesia enseña que cada alma espiritual es directamente creada por Dios (Cfr. Pío XII, enc. Humani generis, 1950: DS 3896; Pablo VI, Credo del Pueblo de Dios, 8) -no es “producida” por los padres-, y que es inmortal (cfr. Conc. V de Letrán, año 1513: DS 1440): no perece cuando se separa del cuerpo en la muerte, y se unirá de nuevo al cuerpo en la resurrección final»31 .

La creación inmediata del alma humana no significa que otras realidades estén sustraídas a la acción divina, y tampoco significa un cambio por parte de Dios, que es inmutable. La acción divina se extiende a todo lo creado, pero en el caso del alma humana, el efecto de la acción divina posee un modo de ser que trasciende el ámbito de la naturaleza material. Y ese modo de ser, la espiritualidad, es lo más característico del hombre: lo que le hace persona, capaz de amar y de ser feliz, partícipe de la naturaleza divina, sujeto irrepetible e insustituible que es objeto directo del amor divino.

La espiritualidad humana y la vida cristiana

La doctrina de la Iglesia sobre el alma humana no es algo meramente teórico; tiene importantes repercusiones en muchos aspectos de la vida cristiana.

Por ejemplo, la vida moral no tendría sentido si no se admitiera la libertad, que supone la espiritualidad. De hecho, algunas confusiones doctrinales y prácticas arrancan de esa base: se niega la espiritualidad, se reduce la persona a los condicionamientos materiales (características genéticas, impulsos instintivos, condiciones físicas de vida), y se niega que exista auténtica libertad; en consecuencia, el cristianismo se reduciría a la lucha por unas metas que pueden ser legítimas, pero que se refieren sólo a la vida terrena. La lucha por alcanzar la virtud y evitar el pecado no tendría sentido, o en el mejor caso, las nociones de virtud y pecado deberían reinterpretarse, alterando toda la enseñanza moral de la Iglesia.

Si no se admitiese la inmortalidad del alma, tampoco tendría sentido la escatología intermedia, o sea, el estado de las almas después de la muerte y antes de la resurrección final. Sin embargo, la Iglesia ha definido solemnemente que el destino del alma queda decidido inmediatamente después de la muerte, yendo al cielo o al infierno, o en su caso, yendo al cielo después de la necesaria purificación. Tampoco tendrían sentido las oraciones de la liturgia de la Iglesia que se refieren a esa escatología intermedia, ni la intercesión de los santos (ni, por tanto, las beatificaciones y canonizaciones).

Si se altera la doctrina sobre el alma, también se alteraría la doctrina sobre Jesucristo, que tomó cuerpo y alma, bajó a los infiernos después de su muerte, resucitó al tercer día, y está realmente presente en la Sagrada Eucaristía también con su alma humana.

El materialismo, teórico y práctico, es una de las principales fuentes de confusión en nuestra época. Por este motivo, tiene una especial importancia profundizar en la doctrina de la Iglesia sobre la espiritualidad humana.

 

HPL

RALLH

Notas

(1) Catecismo de la Iglesia Católica, n. 342.

(2) Ibid., n. 343.

(3) Ibid., n. 358.

(4) Juan Pablo II, Audiencia general, L’uomo immagine di Dio, 6.XII.1978: Insegnamenti, I (1978), p. 286.

(5) Catecismo de la Iglesia Católica, n. 355.

(6) Ibid., n. 356.

(7) Ibid., n. 357.

(8) Juan Pablo II, audiencia general, L’uomo, immagine di Dio, è un essere spirituale e corporale, 16.IV.1986: Insegnamenti, IX, 1 (1986), p. 1039.

(9) Ibid., pp. 1039-1040.

(10) Catecismo de la Iglesia Católica, n. 364.

(11) Ibid., n. 363.

(12) Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta Recentiores Episcoporum Synodi, sobre algunas cuestiones referentes a la escatología, 17.V.1979: AAS 71 (1979), pp. 939-943.

(13) Conc. Vaticano II, Const. Gaudium et spes, n. 14.

(14) Catecismo de la Iglesia Católica, n. 365.

(15) Juan Pablo II, audiencia general, 16.IV.1986: Insegnamenti, IX, 1 (1986), p. 1038.

(16) Catecismo de la Iglesia Católica, n. 355.

(17) Ibid., n. 362.

(18) Conc. Vaticano II, Const. Gaudium et Spes, n. 14.

(19) Juan Pablo II, Audiencia general, L’uomo immagine di Dio, 6.XII.1978: Insegnamenti, I (1978), p. 286.

(20) Conc. Vaticano II, Const. Gaudium et Spes, n. 14.

(21) Juan Pablo II, audiencia general, L’uomo, immagine di Dio, è un essere spirituale e corporale, 16.IV.1986: Insegnamenti, IX, 1 (1986), p. 1041.

(22) Cfr. por ejemplo: Conc. Lateranense V, Bula Apostolici Regiminis, 19.XII.1513: DS 1440; Pio XII, Litt, enc. Humani generis, 12 agosto 1950, n. 29: DS 3896; AAS, 42 (1950), p. 575.

(23) Conc. Vaticano II, Const. Gaudium et Spes, n. 14.

(24) Pio XII, Litt. enc. Humani generis, 12 agosto 1950, n. 29: DS 3896; AAS, 42 (1950), p. 575.

(25) Pablo VI, Solemne profesión de fe, 30.VI.1968, n. 8. Este texto, después de «inmortal», remite al Concilio ecuménico Lateranense V y a la encíclica Humani generis.

(26) Cfr. Conc. Bracarense I, año 561: DS 455-456.

(27) Cfr. S. Anastasio II, Epist. Bonum atque iucundum ad episcopos Galliae, año 498: DS 360-361.

(28) Conc. de Toledo, año 400: Dz 31; S. León IX, epist. Congratulamur vehementer a Pedro, obispo de Antioquía, 13.IV.1053: DS 685.

(29) Juan Pablo II, audiencia general, L’uomo, immagine di Dio, è un essere spirituale e corporale, 16.IV.1986: Insegnamenti, IX, 1 (1986), p. 1041.

(30) Catecismo de la Iglesia Católica, n. 33.

(31) Ibid., n. 366.

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LAS 36 LEYES DE LA CREACIÓN Y DE LA VIDA

Ali-2

 

“Las leyes se crearon para cumplirlas” dice el viejo adagio; pero; ¿cómo hacerlo si se desconocen?

 

Es hora de que los secretos vean la luz. Uno de los mayores conocimientos en el desarrollo del individuo es sin duda las leyes universales. El conocimiento de estas leyes hará de ti un ser consciente y libre. Lo creas o no, estas leyes se cumplen, lo creas o no, su aplicación marca la diferencia entre el éxito y el fracaso, entre la abundancia y la precariedad y entre el pleno conocimiento y la total ignorancia. Si hay alguien que logra el éxito es sin duda por la debida aplicación de estas leyes en su vida. Aplicarlas en tu beneficio, no solo hará que la abundancia llegue a tu vida, si no que contaminaras de ella a los que te rodean. Esto no se basa en ninguna creencia, si no en conocimiento, creer es ignorar y es para mí una especie de ley no escrita. Las leyes universales no precisan de ningún tipo de credo para que se cumplan, ellas funcionaran y se aplicaran independientemente de lo que creas, así que mejor tomarlas en cuenta para encauzar nuestro propio poder y tomarlo por siempre.

El universo entero está sujeto al cumplimiento de estas leyes, seas humano o no, seas espíritu, seas estrella o planeta. El cosmos al completo está regido por ellas y el orden, depende del cumplimiento a rajatabla de estas leyes. Asimilar estas leyes y aplicarlas de forma correcta y consciente, provocara un vuelco a tu vida y colmara tus deseos de forma increíble, lograras que todo aquello que anheles se transforme en realidad, atraerás aquello que vibre en consonancia contigo, provocaras un cambio radical en tu enfoque, tu actitud mutara hacia formas más positivas, y el miedo y la culpa desaparecerán de tu vida definitivamente.

Una vez las leas y las comprendas, debes asumirlas y ponerlas en práctica. Es importante que te enfoques debidamente ya que si tornas tu actitud en negativa, esto llegara a ti en tromba. Antes de empezar a aplicar este conocimiento es importante un cambio de actitud, en nuestra forma de pensar, en nuestra forma de enfocarnos y en nuestra forma de orar. Es momento de desterrar esas oraciones que nos llenan de culpa y de miedo, que suplican y que nos ponen en nuestra contra. Debemos pedir y agradecer, pero nunca suplicar, ni mostrarnos culpables. Somos poderosos y debemos usar correctamente nuestro poder, usarlo con conciencia y en un beneficio común, la abundancia en unidad es a su vez nuestra propia abundancia.

Estas son las 36 leyes universales, conócelas, asúmelas y aplícalas. Ya no es necesario entrar en logias, escuelas mistéricas y herméticas, ten acceso al conocimiento prohibido durante siglos y que solo algunos iniciados lograban aplicar. Desde el momento en que accedas a este conocimiento, comenzaras a ser libre.

Estas leyes están divididas a su vez en cuatro grupos, las leyes de la vida, las leyes de la creación y las leyes de conciencia y frecuencia superior.

 

Leyes de la Vida.

 

1. Como es arriba es abajo: Esta aplica el concepto de universo fractal, y la asimilación de que todo se repite en el cosmos, la creación que experimentamos es la que se replica de forma sistemática y fractal en todo el universo. Nuestro mundo es solo una réplica a menor escala y tú mismo eres un pequeño universo fractalizado.

2. Como es dentro es fuera: Al igual que la anterior, la direccionalidad es indiferente y la realidad se replica así misma independientemente de la dirección que tome, en este caso concreto es nuestro mundo interior el que se replicara en nuestro entorno, según eres, igual es tu vida. Lo que hay en tu interior contaminara todo aquello que te rodea.

3. Ley de petición: Nosotros pedimos y el universo escucha. Si necesitas ayuda pídela, pero debemos cuidarnos de actuar allí donde no se nos requiere ya que nuestra ayuda será malinterpretada y desechada, si se nos pide ayuda debemos asumir nosotros las consecuencias de la misma, así que el karma nos repercutirá si nuestra ayuda es incorrecta. A nivel espiritual la ayuda que se pide pasa por la aplicación correcta de nuestra petición. El sí o el no, han de desaparecer de nuestras peticiones, y formular esta petición de forma positiva y alejada de lo material. No debemos pedir “Quiero dinero” si no pedir lo que hará que lo consigas, como un empleo por ejemplo o la correcta consecución de un proyecto.

4. Ley de atracción: Tu vibración energética provocara que atraigas o repelas aquello que llega a tu vida según tu estado. Atraerás todo aquello igual a ti y repelerás todo lo que no se asemeje a tu estado actual. La aplicación beneficiosa de esta ley pasa por un necesario cambio de aptitud. Tu atraerás a ti, todo aquello que te sea afín, si eres positivo atraerás todo aquello que fluya en tu misma onda, si por el contrario eres negativo y tu actitud es pesimista eso es lo que llegara irremediablemente. Ten en cuenta que una vez atraigas eso que se sienta en sintonía contigo saldrá de tu vida todo aquello que no te reporte lo mismo y se iguale a tu estado.

5. Ley de la resistencia: Nosotros somos nuestro peor obstáculo, si te resistes te condenaras a repetirlo, debes aceptar lo que llega y dejarlo fluir. No debemos obcecarnos, debemos abrirnos y aceptarnos. Debes repetirte aquello que deseas de forma correcta para que llegue a materializarse. Evitar la resistencia inconsciente a ser felices y ser plenos.

6. Ley del reflejo: Todo lo que te rodea es un reflejo de ti mismo, cámbiate a ti mismo y cambiaras lo que te rodea. Así de sencillo, no debemos tratar de cambiar nada externo sin antes haber cambiado nosotros. Identifica tu propio reflejo en tu entorno y cambia lo que no te guste.

7. Ley de la proyección: Nosotros proyectamos en nuestro entorno lo que somos, tanto lo bueno, como lo malo. Asumir que somos parte del problema es el primer paso hacia la solución. Solemos proyectar en otros los defectos que poseemos nosotros mismos, identifica lo que proyectas y sabrás como eres.

8. Ley del apego: Debemos desapegarnos de todo aquello que nos impide crecer. El apego a sentimientos, materia o personas, impide que nada nuevo llegue a tu vida, solo dejando los apegos comenzaremos a crecer y evolucionar. Nuestra felicidad no depende de objetos, situaciones o personas, soltar esta dependencia te hará un poco más libre.

 

 

Leyes de la Creación.

 

9. Ley de la atención: Focalizar nuestra atención en aquello que deseas, provocara que el universo conspire para que lo consigas. Pon tu atención de forma decidida y acertada y solo será cuestión de tiempo. La cantidad de atención que dediques a aquello que buscas será proporcional a la cantidad que consigas de aquello que manifiestes.

10. Ley del fluir: Nada es estático y todo fluye, esta es la premisa básica. No debes enquistar tus sentimientos, ni tus posesiones más preciadas, permite que fluyan y volverán a ti multiplicadas. Fluye con la vida, permite que suceda y llegaras a lo que quieres. Deja que fluyan tus emociones y tus sentimientos, estos son como el agua, si se estancan se pudre, debes permitir que salgan y se manifiesten sin temor como un río, puro y fresco.

11. Ley de la abundancia: Toma la abundancia como algo innato en ti. Permite que esta llegue a ti y no sientas culpa. Se agradecido y permite que la abundancia llene tu vida. Felicidad, amor, alegría, éxito, prosperidad y generosidad, fluirán en ti, si no lo impides con falsos méritos y creencias culpabilizadoras. Te mereces la abundancia en tu vida y es hora que la disfrutes.

12. Ley de la claridad: Si eres claro en lo que quieres no habrá ninguna traba para que lo consigas. Cuanto más concreto y más conciso en tu foco psíquico más fácil será su concreción. Conseguir tus metas de forma rápida y concisa dependerá de tu claridad a la hora de enfocarte.

13. Ley de la intención: La intención es poderosa, más aun que tus querencias y tus deseos. Tu intención es concisa y concreta y por lo tanto rápidamente evaluada y asumida por el universo. Poner una intención correcta en tus actos será suficiente para que estos se concreten y se manifiesten en consecuencia. Esta ley está sujeta al karma y las consecuencias de tus intenciones serán asumidas y sumadas.

14. Ley de la prosperidad: Eres un ser prospero por defecto. Ser tierra fértil o yerma depende de tu enfoque mental. Esta ley implica un cambio sistemático en tu enfoque para ser aplicada en tu beneficio. Piensa, habla y actúa como alguien próspero y veras crecer los frutos. La apatía, el miedo y la pasividad juegan en tu contra, siéntete capaz, potencia tus virtudes y serás un ser prospero.

15. Ley de la manifestación: Eres un ser espiritual y estas en contacto permanente con el universo y este tratara por todos los medios darte aquello que le pides y manifestarlo para ti. Enfoca tus pensamientos hacia eso que deseas y se manifestara. Nosotros creamos nuestra propia realidad y esta toma forma a nuestra voluntad, puedes hacerlo de forma consciente o inconsciente. Tener este conocimiento implica que podamos manipular nuestra realidad conscientemente y amoldarla a nuestros deseos, solo debes querer.

16. Ley del éxito: Se suele relacionar el éxito con los bienes materiales, pero esto no es éxito. El éxito es la total y sincera creencia en ti mismo, la confianza depositada en tus propios actos determinaran el éxito en la consecución de los mismos. El éxito en tu vida es proporcional a la confianza que deposites en ti para lograrlo. Vivir de forma exitosa dependerá únicamente de la fe ciega puesta en ti.

Leyes de la Conciencia Superior.

17. Ley del equilibrio y la polaridad: Nuestra existencia esta polarizada y nuestra misión es hallar el correcto equilibrio. Si nos alejamos de este centro y nos acercamos a los extremos, la vida nos compensara con lo contrario. Una vida de riqueza, concluirá con otra de pobreza, un verdugo se convertirá en víctima como consecuencia. Vivir de forma equilibrada evitara que seamos absorbidos por la polaridad y tengamos que compensar nuestra próxima existencia.

18. Ley del karma: Toda acción tiene una consecuencia o reacción. Tener presente esta máxima provocara que meditemos todas nuestras acciones y asumamos sus frutos. Todo lo que das tarde o temprano lo recibes. Sea de pensamiento o acción, todo lo que hagamos será sumado y cotejado. Si das amor recibes amor, pero si das odio no esperes otra cosa. Nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestros actos, son bumeranes que una vez lanzados volverán a ti irremediablemente y deberás purgar en tu próxima existencia.

19. Ley de la Reencarnación: Nada se destruye si no que se transforma. Volveremos a encarnar hasta que somos nuestros propios maestros. La reencarnación está sujeta a la experimentación y el crecimiento espiritual, este comúnmente queda inconcluso tras la muerte y damos un repaso a nuestra existencia y nos quedamos para la próxima aquello que nos quedó por aprender y por saldar. Liquidar estas dos cuentas hará que tu evolución espiritual quede completa y salgas de esta rueda.

20. Ley de la responsabilidad: Asumir nuestra maestría, es asumir nuestra responsabilidad. Ser responsables de nosotros mismos y de nuestros actos, es el primer paso para ser tu propio maestro. El universo nos da responsabilidades y nos permite manejarlas y comprobar nuestra propia maestría. Tener personas a nuestro cargo, como hijos o enfermos decidirá la medida en que tu responsabilidad habla por ti. El conocimiento y el poder que contrae tú responsabilidad tras un uso correcto de tu sabiduría en tus actos, empleadas en un beneficio común, serán premiadas y conseguirás saldar importantes deudas karmicas.

21. Ley del discernimiento: Aplica tu intuición en cada cosa que realices. Toma tus decisiones y elije de forma consciente e intuitiva, tu voz interior nunca te engaña, guíate de ella y logra el éxito en aquello que emprendes. Evita el juicio hacia otros, aléjate de programas que coarten tu discernimiento, racismo, sexismo o fanatismos, evitaran que tomes decisiones correctas y discrimines sin oír a tu Yo interno.

22.   Ley de la afirmación: Afírmate constantemente en aquello que te quieres transformar, en lo que quieres realizar y lo que quieres cambiar, asume ese rol y todo se trasformara para que lo consigas. Solemos afirmarnos de forma errónea constantemente, no creemos merecernos nada y nos afirmamos de forma negativa, la mayor parte de las veces de forma inconsciente. Afirmarte en aquello que quieres ser, para convertirte en aquello que buscas.

23. Ley de la plegaria: Pide con Fe de forma concreta y correcta y te será concedido. Todos nuestros pensamientos son en sí mismos plegarias, cuando nos sentimos apenados o preocupados, emitimos una plegaria negativa. Debemos centrarnos y formular nuestras plegarias de forma positiva, estamos en contacto directo y permanente con la fuente. El universo nos escucha y toma nota, el resultado a tus plegarias llegara a ti, si el resultado es correcto en tu existencia o te ayuda de algún modo a crecer.

24. Ley de la meditación: Al contrario que la plegaria donde nosotros le hablamos a Dios, en la meditación somos nosotros los que le escuchamos. Silenciar nuestra mente para que llegue a nosotros su conocimiento. Busca el conocimiento a través de la meditación y este te será dado. Medita todas tus decisiones y llegara a ti la sabiduría que necesitas para crecer. Esta meditación no requiere un ejercicio especial, solo calla y escucha, la respuesta te llegara cuando esta, te sea realmente útil y precisa.

25. Ley del desafío: Es la herramienta para la evolución espiritual en la que el libre albedrío será nuestro canal. A lo largo de nuestra existencia seremos constantemente desafiados y nuestro libre albedrío nos hará solventar estos escollos. Ser tentados espiritualmente por otros entes que nos rodean y nos desafían a realizar ciertos actos o repetirlos de forma sistemática y constante, dependerá de nuestra capacidad de estar despiertos y atentos e identificar estos desafíos, para salvarlos de forma adecuada a través de nuestro poder de elección. Siempre serás sometido a estos desafíos y tu capacidad de elección será la que en último instante haga que concluyas con éxito.

Leyes de Frecuencia Superior.

26. Ley de frecuencia y vibración: Somos fuentes de energía en constante vibración y en una determinada frecuencia. Todo en el universo está vibrando a una determinada frecuencia, y dependiendo de esta, será más o menos densa su materia. Nuestro planeta es de por si un orbe de baja densidad, por ello somos seres físicos. Nuestras emociones influirán en nuestra vibración, siendo el miedo la frecuencia más baja y el amor la más alta. Todas las bajas vibraciones, están relacionadas con sentimientos y pensamientos negativos, ellos harán que bajes tu frecuencia y por defecto tu universo se amolde a este estado, si por el contrario tus emociones son positivas, eres alegre, amable y empático, elevarás tu frecuencia y vibración. Las frecuencias están divididas en grados de densidad, cuanto más elevada es la frecuencia vibracional, menos denso será el cuerpo físico (esto se suele confundir con dimensiones). Los distintos estados de densidad física están limitados por nuestra capacidad de emitir vibraciones positivas, siendo la más elevada el contacto directo con la fuente o Dios.

27. Ley de milagros: Los milagros son la consecuencia de una existencia correcta. Hay unas pequeñas señales que permanente te indican que estas en el camino correcto y la consecución es, tu propia divinidad. Nada es casualidad, sino la causa de tu propio crecimiento espiritual. Estate atento y lee las señales, estas está ahí para comunicarte que lo estás haciendo de forma correcta, esas corazonadas y esas coincidencias serán la pauta. Según vayas viviendo en el amor incondicional y utilizando el perdón de forma sincera, tu karma se verá aliviado y los milagros se irán materializando.

28. Ley de sanación: Somos nuestros propios sanadores. Los pensamientos y los sentimientos negativos provocaran tu enfermedad, transmútalos y logra tu propia sanación. Enquistar nuestros sentimientos oscurecerán el ser de luz que eres. Somos energía y esa energía es luz (la suma de todos los espectros), sonido (vibración) y color (cada color está asociado a una emoción), variar cualquiera de estos factores o potenciar unos sobre otros nos provocaran enfermedad y solo equilibrándonos sanaremos.

29. Ley de purificación: Somos seres puros en esencia. La negatividad y los malos sentimientos empañan y ensombrecen este estado. Purificarnos pasa por limpiarnos de toda esa herrumbre negativa que vamos acumulando con la sucesión de experiencias y dramas que inundan nuestras vidas. Purifica no solo tu cuerpo y tu mente, también purifica tu entorno, evita las influencias negativas que emiten aquellos que están en tu entorno o los que te llegan a través de distintos medios. Todo ello ira dejando un poso en tu inconsciente que finalmente se reflejara en tu vida.

30. Ley de perspectiva: Nuestra perspectiva tendrá la capacidad nuestro entorno. El ejemplo más claro es el tiempo, según nuestro estado de ánimo y nuestra perspectiva este transcurrirá más lento o más rápido. Si estamos en una situación de hastío los minutos nos parecerán horas y si estamos cómodos y alegres las horas parecerán minutos, incluso en situaciones de estrés extremo o pánico, el tiempo parecerá congelarse. Todo esto es solo un punto de vista, lo bonito o feo, lo bueno y lo malo no existen es solo nuestra perspectiva la que otorga las etiquetas a las cosas, todo será según tu propio punto de vista cree que es.

31. Ley de gratitud: Se agradecido. Cuando la abundancia y el éxito lleguen a ti, evita que te transforme, da las gracias por lo que recibes y permite que esa energía siga su camino. Permitir que todo fluya de manera adecuada y agradecer todo lo que llega a nuestras vidas. Porque sea para bien o para mal, deberás sacar una enseñanza de esa experiencia, luego se agradecido con todo aquello que te toca, no eres lo que tienes, si no lo que necesitas para tu crecimiento.

32. Ley de bendiciones: Con nuestra bendición emitimos hacia aquellos que nos necesita nuestra energía positiva. No precisamos un ritual o una oración concreta, solo nuestra presencia, nuestro apoyo y enfocar nuestros pensamientos positivos hacia esa persona que nos necesita. Bendecimos con nuestro amor incondicional a aquellos que nos piden ayuda y les otorgamos la posibilidad de transformarse con esa energía emanada de nosotros.

33. Ley de decreto: El poder del verbo. Todo aquello que decretamos queda concretado. Debemos cuidarnos de decir según qué cosas ya que el universo hará lo posible por traérnoslo, él no conoce la ironía ni el doble sentido, así que mucho cuidado con lo que decimos. Al decretar firmamos un contrato con el universo, el verbo es vibración y todo en el universo vibra, esa vibración es recibida y reflejada en tu mundo. Decretar, es la plegaria más rápida y directa, su consecuencia es a veces casi instantánea y no serán pocas las veces que dirás “si antes hablo antes sucede” en realidad eso es así porque lo has pedido.

34. Ley de Fe: La fe se atribuye erróneamente al fervor religioso. La fe es un sentimiento puro emitido desde nuestro corazón y una firmeza en algo que sabes desde lo más profundo que es así. La fe en su pureza trasciende cualquier otro sentimiento, no es posesivo y se emite de forma universal, en plena comunicación con el cosmos. La fe en uno mismo es la pieza fundamental de todo éxito, la confianza ciega en tu capacidad y tu talento, convierten la fe en un aliado poderoso luchando a nuestro favor.

35. Ley de gracia: Es la consecución del alivio karmico. Una vez hemos evolucionado lo suficiente espiritualmente la gracia llega a nosotros y los elementos insólitos y milagrosos se sucederán en nuestro entorno, para celebrar tu graduación existencial. Te has convertido en tu propio maestro el conocimiento y la sabiduría te son otorgadas y la misericordia obra a través de tus actos. Has entendido el juego y juegas de forma consciente.

36. La ley del Uno: Todos somos uno. No puedes aplicar ninguna de las leyes anteriores sin entender que todos si exclusión tenemos un mismo origen y manamos de la misma fuente. Somos una misma cosa y partimos de una misma conciencia. Dios es todo y todo somos Dios, es la máxima que deberás aplicar, deberán entender que no fuimos creados por él, sino que formamos parte y vivimos en él. Dios no es algo externo a nosotros, ni se encuentra en un templo, Todo es Dios por lo tanto allí donde estés estarás con él.

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La guía psicológica para ligar en la red sin llevarte muchos disgustos

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Hace una década, cuando internet empezó a ser una herramienta habitual en los hogares del mundo, ligar por la red no era algo demasiado bien visto. Se daba por hecho que las personas que acudían a un servicio de citas lo hacían porque no tenían más remedio, porque, sencillamente, eran incapaces de ligar en la “vida real”. Pero esta concepción del flirteo online está completamente desfasada.

Cada vez más personas utilizan los portales de citas como una alternativa rápida, sencilla y que requiere menos compromiso para encontrar pareja, mantener encuentros sexuales casuales o, simplemente, conocer gente.

La industria de los sitios de encuentros no deja de crecer. En los últimos años la facturación de los portales de citas convencionales como Meetic,Macho e Darlingha crecido a un ritmo de casi un 10% anual, pero con el tiempo están apareciendo competidores para otro tipo de público. Es el caso de Ashley Madison, el portal especializado en relaciones extramatrimoniales; Grindr y Tinder, aplicaciones para smarthpone orientadas al sexo casual y un público joven (homosexual, en la primera; heterosexual en la segunda) o Badoo, la red social para conocer gente nueva que es un enorme foro de flirteo online. 

Cada plataforma tiene sus propias normas internas, que los propios usuarios van creando sobre la marcha pero, en el fondo, los mecanismos de atracción, cortejo y compromiso son siempre los mismos.

Atracción: la foto lo es todo

Las empresas de citas online presumen de ser más eficientes que el ligue clásico gracias a sus potentes algoritmos, que cotejan los perfiles de cada persona para encontrar compatibilidades. Pero, en el fondo, todo el mundo presta atención a lo mismo: la foto de nuestro posible pretendiente.

Poco importa que un posible candidato tenga gustos afines si su rostro no nos convence. SegúnEdward Royzman, profesor de psicología de la Universidad de Pensilvania, a la hora de encontrar pareja establecemos una serie de prioridades, que suelen girar en torno a cuatro atributos: atractivo físico, atractivo social, ingresos y fidelidad. Los hombres, explicó en la revista The Atlantic, dicen fijarse más en el atractivo físico, y las mujeres dicen fijarse más en el atractivo social y la fidelidad. Pero esto es sólo nuestra percepción. Al final, cuando visitamos el perfil de un posible ligue, una cosa destaca sobre el restoy anula casi por completo el resto de prioridades: la foto.

Es por esto que sitios como Tinder, en el que se realizan 450 millones de interacciones diarias, tienen tanto éxito. ¿Para qué complicarse tanto si lo único en lo que nos fijamos al ligar por internet es  en la foto? En esta aplicación la cosa es muy sencilla: vemos un perfil, con un nombre, una edad y una foto. Si nos gusta, desplazamos la imagen a la derecha, sino, a la izquierda, para no volver a ver nunca más al malogrado pretendiente. Sólo cuando ambas partes aprueban el perfil del otro, Tinder lo comunica a los dos usuarios y permite el contacto. No hay más. Y está arrasando.

Esto no quiere decir que aplicaciones como Tinder sean la herramienta definitiva para encontrar pareja, pero muchos psicólogos dudan de la utilidad de otro tipo de variables para predecir el éxito de una relación. Para Paul Eastwick, investigador de los mecanismos psicológicos del amor romántico de la Universidad de Texas (EEUU), es cierto que las páginas de contactos convencionales pueden hacer que se conozcan personas con intereses similares, pero esto, en el fondo, no quiere decir gran cosa.

No hay ninguna evidencia de que los algoritmos de los sitios de citan puedan predecir una buena relación
“Si le preguntas a alguien si se parece a su pareja, hablamos de similitud percibida, y eso sí predice una buena relación; pero si tratas ese dato como una variable, tiene una capacidad de predicción muy pobre”, explicó Eastwick a SINC. “Lo que hacen las páginas de citas online es aún más difícil, ¡miden la similitud antes incluso de que la pareja se haya conocido! No hay ninguna evidencia que este proceso pueda predecir una buena relación”.

La foto se convierte pues en la información más fiable que tenemos sobre la otra persona (teniendo en cuenta que no se haya retocado, que todo puede ser), y acaba superando al resto de variables en el primer paso de la selección. Al final, como comentaba a El Confidencial Alberto, un veterano usuario de Badoo, los feos ligan con los feos, y los guapos con quien quieran.

“La gente puede preferir un compañero atractivo, pero acaba saliendo con gente cuyo atractivo es similar al suyo”, asegura Lesle Zebrowitz, profesora de psicología de la Universidad Brandeis. “Puedes apuntar a la luna, pero te quedas con lo que puedes”.

Cortejo y compromiso: del dicho al hecho, hay un trecho

Por lo general, hasta el momento en que damos el paso y concertamos una cita en la “vida real” con alguien que hemos conocido en internet, pasamos un tiempo realizando un cortejo online: intercambiamos mensajes, cotilleamos sutilmente la información que la red nos da de esa persona y pensamos si esa persona puede gustarnos. El problema es que, en sólo 10 minutos de encuentro cara a cara, toda esa percepción puede irse al traste.

La cualidades que mejor predicen el éxito de una pareja, como la compenetración, el sentido del humor o la compatibilidad sexual, no pueden adivinarse a través de un perfil web
Según un esclarecedor estudio dirigido por Paul Eastwick y Eli J. Finkel, y publicado el pasado año en la revista Psychological Science, las personas evalúan a sus posibles ligues en internet de forma distinta a como lo harían cara a cara. Cuando la gente navega por los perfiles online utiliza lo que estos psicólogos han bautizado como un “modo de evaluación conjunta”: comparan a los pretendientes entre ellos y deciden quién es más guapo o puede casar mejor con sus expectativas sociales y económicas. Pero, una vez que se establece un encuentro cara a cara, utilizan el “modo de evaluación independiente”: juzgan a su ligue en solitario, de acuerdo a una simple cuestión: ¿es esta la persona que me conviene?

Esto crea grandes disfunciones, que pueden frustrar a más de uno. “El modo de evaluación conjunta suele hacer que los usuarios se centren en una serie de cualidades que creen deben ser importantes en su potencial pareja y nieguen otras cualidades que realmente son importantes”, asegura Finkel en el estudio.

Lo cierto es que las cualidades que mejor predicen el éxito de una pareja, como la compenetración, el sentido del humor o la compatibilidad sexual, no pueden adivinarse a través de un perfil web. Por eso muchas personas se llevan un chasco cuando conocen a una persona con la que han ligado en internet. “Puedes evaluar mejor la compatibilidad de una pareja en 10 minutos de conversación cara a cara que en 100 horas navegando en perfiles de internet”, asegura Finkel.

Todo esto no quiere decir que los sitios de citas online no sean beneficiosos. Está claro que sirven para ampliar de forma infinita el catálogo de posibles pretendientes, y pueden ser una gran herramienta para las personas que tienen dificultades para conocer gente nueva en su día a día, pero tenemos que ser conscientes de lo que pueden hacer estos portales y de lo que no pueden hacer. Pueden servir para ampliar horizontes, pero en ningún caso un algoritmo puede ligar por ti. Ese es tu trabajo.

 

Cortesía: El Confidencial

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La edad a la que los hombres dejan de ligar (porque ellas no les ven)

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Si el amor no tiene edad, la atracción sexual parece ser que sí, al menos en el caso de los hombres. Tanto es así, que según un estudio británico llevado a cabo por la Crown Clinic Manchester, los hombres dejan de interesar sexualmente a las mujeres más jóvenes a partir de una determinada edad. Y no es cuando pasan la barrera de los 50 o 60, sino mucho antes, exactamente a los 39 años.

Cuando los hombres rozan ya la cuarentena, una serie de signos físicos, relacionados con el envejecimiento, comienzan a mellar su atractivo a ojos de las jóvenes. Las canas o la calvicie fue el principal motivo alegado por el 37% de las encuestadas para rechazar a una potencial pareja, mientras que la papada pronunciada y la dentadura en mal estado o la falta de ella son otros de los signos de rechazo señalados en la encuesta.

En definitiva, seis de cada diez mujeres reconocieron que ni siquiera se acercarían en un bar a los hombres que pasaban la barrera de los 40 porque es una edad en la que comienzan a intensificarse los signos propios del envejecimiento. ¿Qué ha sido entonces de la personalidad, la actitud, la inteligencia o el encanto emocional?

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Quizá la encuesta haya sido demasiado dirigida y conste de algunas preguntas trampa, pero también es cierto que, en la sociedad del culto al cuerpo, de la dictadura de la imagen, cada vez se tiende a valorar más el aspecto físico que cualquier otra cosa. ¿O es que las mujeres están pagando al sexo opuesto con su propia moneda y algunas de ellas comienzan a verlos sólo comomeros objetos sexuales? Como suele ocurrir en estos casos, la encuesta no es demasiado representativa, pero sí da algunas pistas sobre estos cambios de percepción y ratifica algunas hipótesis que defienden estos enfoques.

Entre el sexo casual y las relaciones estables

Los resultados tampoco deberían preocupar en demasía a los hombres con estas edades, al menos a aquellos que buscan una pareja estable en lugar de una relación esporádica. Poco se pierde entonces, pues como afirma un estudio realizado por dos investigadores de la Universidad de Ottawa sobre el sexo casual, este suele dar lugar a un mayor número de consecuencias negativas, por moralista que pueda parecer esta afirmación. Entre estas se cuentan la propensión a mantener relaciones de riesgo, el estrés emocional, los sentimientos de culpa y una mayor propensión a sentirse solo o deprimido después del encuentro sexual.

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Mención aparte merecen los”Viejóvenes”. Un fenómeno social que entra en contradicción con las conclusiones de la investigación británica, pues se trata de personas de mediana edad que vuelven a vivir el amor como si fuesen adolescentes. El denominador común a estos ‘viejóvenes’ o cuarentones que viven el amor como en la adolescencia es el hedonismo, la inmediatez y la búsqueda constante del disfrute. Un estilo de vida fomentado tanto por el estado civil como por las redes sociales y portales de citas.

Para todos los demás, siempre quedarán los portales de citas, que según los sexólogos, se han convertido en la principal herramienta para potenciar las relaciones y encontrar pareja cuando se ha superado la barrera de los 40. Cada vez más personas utilizan los portales de citas como una alternativa rápida, sencilla y que requiere menos compromiso para encontrar pareja, mantener encuentros sexuales casuales o, simplemente, conocer gente.

Cortesía: El Confidencial

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Trucos químicos para resolver problemas de todos los días

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Cómo quitar lo amargo del café, cómo cortar una cebolla sin llorar, cómo madurar un plátano más rápido o cómo saber si un huevo está fresco. Todo ello lo resuelve la química, sabiéndola usar.

Cuando el café está muy amargo, casi siempre se debe a que el agua estaba demasiado caliente. Entre más caliente el agua, más extracción tienen los granos de café. Añade un pizquita de sal. Esta rompe la moléculas amargas en tu lengua.

¿Quieres un plátano maduro y lo único que tienen en la tienda son plátanos verdes? Los plátanos toman un día o dos en madurar, pero esto es lo que puedes hacer: mete tus plátanos en una bolsa de papel y coloca un par de (ji)tomates maduros allí. El plátano madurará dos veces más rápido. Ello es porque la hormona vegetal llamada etileno, que es usada para madurar, se libera de los tomates y queda atrapada en la bolsa de papel, causando que los plátanos se contagien y maduren mucho más rápido.

Cómo salvar una galleta. Si dejaste las galletas afuera y sin envolver por mucho tiempo, lo más seguro es que estén demasiado duras para comer. Esto es lo que puedes hacer: pon tus galletas en una bolsa de plástico con un pedazo de pan de caja. En poco tiempo estarán tan suaves como si acabaran de salir del horno. Las galletas tienen mucho más azúcar que el pan y son higroscópicas (absorben humedad del ambiente que las rodea). Así, dentro de la bolsa de plástico, las galletas absorben la humedad del pedazo de pan, lo cual las mantiene suaves por mucho más tiempo.

Te dio pereza lavar los platos después de comer. Cuando llegas a casa, el lavabo está lleno de platos y sartenes cubiertos en grasa y sarro. En lugar de raspar con una espátula tus platos, agarra una Coca Cola y viértela sobre tus platos. La Coca tiene un ingrediente llamado ácido fosfórico que también se usa industrialmente como un removedor de óxido y barniz.

Para saber si un huevo aún está fresco llena un frasco con agua y deja caer el huevo. Si el huevo sigue fresco se quedará en el fondo del recipiente, y si está podrido o a punto de podrirse flotará. Las cáscaras de huevo son, de hecho, bastante porosas para desarrollar a los pollitos. Estos poros son los mismos que dejan entrar bacterias, lo cual hace que el huevo se descomponga y a su vez despida un gas con olor pútrido. Ese mismo gas es que hace que flote en un vaso de agua.

Para no llorar mientras cortas cebollas, este es el truco. Las cebollas contienen compuestos llamados sulfóxido-aminoácidos, cada vez que un cuchillo pasa por la cebolla corta las células que liberan los aminoácidos y se convierten en ácido sulfénico, el cual nos hace llorar. Ahora, no podemos detener este proceso por completo, pero si refrigeras (o congelas por unos segundos) la cebolla antes de cortarla, el proceso se disminuye mucho.

Cortesía: www.ecoosfera.com

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Decálogo para mantener el cerebro en forma

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Si queremos llegar a la vejez con un cerebro en perfectas condiciones hay que cuidarlo a lo largo de toda la vida. Más aún, incluso desde la infancia. Y para hacerlo nada mejor que seguir los típicos propósitos que nos hacemos en cada comienzo de año y que pronto abandonamos.

Incluso aprender un idioma nuevo ayuda a mantener el cerebro en forma. Todo cuenta, además de mantener el cerebro activo, debemos procurar que nuestra salud general sea la mejor posible.

Los propósitos que nos hacemos año tras año son una excelente manera de mantener en forma el cerebro. Eso sí, hemos de poner un poco de empeño en cumplirlos. La neurociencia nos aporta nuevas razones nuevas para no abandonarlos, porque todos contribuyen a mantener nuestra mente. Y lo más importante, este decálogo cerebrosaludable habría que inculcarlo como hábito entre los más pequeños, para que desde la infancia se procuren un cerebro saludable.

Hacer ejercicio. El ejercicio retrasa la muerte de las neuronas y favorece el nacimiento de otras nuevas en el hipocampo, responsable del aprendizaje y la memoria. Por el contrario, el sedentarismo físico va asociado al mental y¡ a un mayor riesgo de deterioro cognitivo. Además la actividad física combate el estrés, es un potente antidepresivo, actúa como recompensa para el cerebro y nos protege de caer en las adicciones.

Comer de forma equilibrada. Los niveles de glucosa elevados y el colesterol perjudican al cerebro. Algunos estudios denominan al alzhéimer diabetes tipo III, en la que la resistencia a la insulina dificulta el trabajo de las células cerebrales. El colesterol alto también se relaciona en los estudios de asociación del genoma completo (gwas) con esta patología neurodegenerativa. No se libran los más pequeños, cada vez más sedentarios. Entre los que menos se mueven el colesterol, la glucosa y la hipertensión elevadas ya están dejando de ser excepciones.

Dejar de fumar. No se deje engañar por posibles efectos neuroprotectores de la nicotina. Si sus pulmones pierden capacidad (ese jadeo que le impide subir escaleras o caminar a paso rápido cuesta arriba), su cerebro recibe menos oxígeno, trabaja peor y sus neuronas se resienten.

Aprender un idioma nuevo. El cerebro de los adultos que se inician en una nueva lengua aumenta su grosor en determinadas regiones de la corteza relacionadas con el procesamiento acústico, comprensión y articulación de las palabras. También crece el hipocampo, implicado en la memoria y el aprendizaje. Además, el bilingüismo parece contribuir a aumentar la reserva cognitiva, que confiere cierta protección contra la enfermedad de Alzheimer. Y cuanto más se practique la segunda lengua más gana el cerebro en destreza y resistencia.

Doce meses, doce libros. Suena a campaña publicitaria, pero no lo es. La lectura es uno de los mejores ejercicios para mantener el cerebro en forma: aumenta la capacidad de concentración, promueve la empatía, favorece las conexiones entre neuronas y, si es un hábito frecuente, es un ejercicio útil para evitar la pérdida de las funciones cognitivas asociadas a la edad. Los beneficios se incrementan si lee en otro idioma.

Respirar aire puro. Desde hace décadas, los neurocientíficos sospechan que vivir en la urbe, además de acarrearnos enfermedades crónicas, tiene efectos adversos también en nuestra salud mental. Ansiedad, estrés, depresión o incluso esquizofrenia tienen más probabilidades de manifestarse en el entorno urbano. Y el riesgo aumenta cuando los primeros años de crianza han transcurrido sobre el asfalto.

Combatir el estrés. Este mal de nuestro tiempo envejece, mata neuronas y acorta los telómeros (lo que se relaciona también con las enfermedades neurodegenerativas). Sugerencias:_fomentar las relaciones sociales, practicar hobbies o meditar (que, según los últimos estudios, fortalece el cableado del cerebro: la conexión entre sus distintas zonas).

Cultivar las aficiones. Proporcionan placer, entretienen y disipan el aburrimiento, que es uno de los peores enemigos del cerebro. La rutina y la monotonía literalmente matan a nuestras neuronas. Escuchar música o practicarla, viajar, hacer puzzles, bailar… Cada uno puede optar por la que más le atraiga (Sobre pasarse horas mirando la tele hay bastantes reservas). Lo esencial es mantener el cerebro ocupado.

No escatimar horas al sueño. Dormir las horas suficientes es fundamental para un cerebro en forma. Durante el sueño nuestro cerebro no descansa. Al contrario, aprovecha para consolidar la memoria de las experiencias y nuevos conocimientos adquiridos durante el día. El sueño también sirve para regular el apetito. Algunos estudios relacionan la falta de sueño con la obesidad.

Ser optimista. Aumenta la creatividad, fortalece nuestro sistema inmune, nos hace estar de mejor humor… Son muchas las razones para ser optimistas y elegir la botella medio llena frente a la que está medio vacía (el contenido de líquido es el mismo ¿o no?). Pero no olvidemos que el optimismo ha de ser inteligente. Expertos como Seligman, Avia y Vázquez o Rojas Marcos nos lo han dejado por escrito. Por cierto, como recuerda Seligman, esta forma de ver la vida también se aprende. Y nunca es tarde para hacerlo.

Este decálogo se complementa bien con un saludable estilo de vida. No es solo la dieta (frutas, verduras, legumbres, pescado, pocas grasas..). Es también el carácter alegre, el fortalecimiento de las redes de familiares (la tradicional familia extensa), cultivar las amistades (las redes de apoyo social que tan beneficiosas son para el cerebro), la práctica de ejercicio, las actividades al aire libre. Durante muchos años nos han proporcionado una larga vida y una mente despierta. Desgraciadamente estamos abandonando no solo nuestra excelente dieta sino el estilo de vida que la acompaña. Puede que las próximas generaciones no disfruten de tan buena salud como la nuestra, si tenemos en cuenta las tasas de obesidad y sobrepeso entre los más jóvenes.

Fuente: http://abcblogs.abc.es/

 

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